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Cuba recibirá las novelas de la escritora mendocina Mercedes Fernández


Será en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana 2019, que se desarrollará del 7 al 17 de febrero.

Mercedes Fernández es escritora, periodista, guionista y gestora cultural, entre otras. Aunque, en pocas palabras, es una artista. Su vasta y extensa trayectoria la llevaron a recibir infinidad de premiaciones y reconocimientos, como la oportunidad de viajar a la Feria del Libro de La Habana 2019, representando a Mendoza, en el ámbito de las letras.

“La selección sirve para responsabilizarse y comprometerse con el quehacer artístico. Este va a ser un viaje soñado. Respeto mucho a los escritores cubanos, que de alguna manera nos han formado y educado, como Carpentier, Guillén, Martí. Me encanta Cuba, es un país bellísimo, lo increíble que tiene es que toda la gente sabe de literatura, son personas muy cultas”, afirmó la escritora.

Para Fernández es un placer acompañar en este viaje a Fabián Sevilla, Víctor Hugo Cortez, Doménico Cirasino y José Niemetz, artistas locales que representarán, culturalmente, a Mendoza en la Feria del Libro cubana: “Vamos a hacer un buen equipo, aunque desparejo etariamente, va ser muy lindo y divertido. Trataremos de dejar bien parado a la provincia y de dejar puentes con la gente de Cuba. No tengo más que agradecer a la Secretaría de Cultura por esta oportunidad que me dan”.

La autora mendocina presentará, en este encuentro literario, cuatro de sus mejores novelas. El Jardín del Infierno, que habla sobre la vida en la cárcel de Mendoza. También llevará su trilogía Grietas en el paraíso, obra que la llevó a ganar el Premio Nacional de la Sociedad Argentina de Escritores, distinción que alguna vez obtuvo Jorge Luis Borges. Actualmente, está escribiendo Muerte en North Park, la tercera parte de esta trilogía y que está a punto de publicar.

Además, presentará Los días del miedo, una novela fuertemente representativita de Mendoza. Habla de su religiosidad, de su gente y parte de su etapa negra. Por último, llevará la obra El Niño roto, una novela que relata lo ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, desde los ojos de un niño.

Sus inicios en el mundo de las letras

“Empecé escribiendo cuentos y relatos sobre mi hermosa experiencia en lo que fuera el Hospital Emilio Civit. Fui maestra en la escuela hogar de esta institución y allí me recibí de asistente social. Allí comenzó a dolerme el dolor del otro. Y, en esta institución, me di cuenta que el dolor tenía olor. Esa sinestesia de golpes sensoriales a mí emoción, me dio el puntapié para escribir y contar lo que estaba pasando”, reveló Fernández.

El servicio social le dio la posibilidad de encontrarse con el otro, ese otro invisibilizado. Las dicotomías que percibió allí la llevaron a denunciar la inequidad. Y la literatura le sirvió para eso, para denunciar, para contar, para decir y para hacer pensar.

Periodista para comer y escritora para vivir

Para Mercedes Fernández el escritor debe ser un vehículo entre la obra y el lector. El autor debe desaparecer, pero la obra debe permanecer en el lector: “Yo busco generar un puente. No me interesa informar, busco comunicación, busco emocionar, busco conmover, ya sea por la belleza o por lo horroroso”.

Siempre digo que fui periodista para comer y escritora para vivir. Fue en los medios gráficos donde aprendí a escribir, comencé siendo periodista deportiva. Di Benedetto me dijo: ¿Querés escribir?, bueno, hacé deportes. La primera nota que hice fue de boxeo, el periodismo es una actividad maravillosa para mí”, reveló la escritora.

Además, habló de su inolvidable experiencia en Canadá: “Viví 5 años en Toronto, donde fundé un diario en español. El periodismo te da la posibilidad de encontrarte con la gente y de ser ecuánime. No existe el periodista subjetivo y objetivo puramente, pero sí ecuánime, el periodista debe buscar diferentes abordajes para contarle los hechos a la gente, debe ser un comunicador y no un opinador”.

Inquieta y autocrítica

Mercedes Fernández se definió como una aventurera, que se arriesga y que da el salto al vacío, pero también se describió como una persona autocrítica y amante de su familia. De su padre aprendió dos premisas fundamentales: escuchar buena música y aprender a pensar.

La escritora destacó como uno de sus defectos principales, la soberbia: “Si tuve algún defecto, posiblemente haya sido este, me llevó a cometer actos que hoy no haría, pero con el correr de los años he podido cambiar esto”.

“Soy una persona grande, debo ser la persona más vieja de Mendoza. Pero tengo un corazón joven, me llevo bien con los jóvenes y con la gente. Si hay algo que me define, es que me encanta la gente, soy una mujer humilde que no tiene bienes materiales, mi vida son mis libros, mí música, mis hijos, mis nietos, mis amigos y mis alumnos”, afirmó la artista.

Cerrando una etapa y sueños por cumplir

“Creo que estoy terminando un ciclo, sigo escribiendo y trabajando todos los días y es hora de cerrar los ciclos para dejar espacios. Me parece que lo viví casi todo, he vivido con gran intensidad y la vida ha sido muy generosa conmigo”, expresó la escritora.

Para Mercedes Fernández la vida debe vivirse plenamente, con pasión: “Si no vivís apasionadamente, no vivas. Nunca dejes pasar un día sin que te pase algo, hay que vivir el presente gozoso, y yo lo hago y creo que estoy en condiciones de entrar eternamente en el gran Oriente”.

A la autora mendocina todavía le quedan anhelos por cumplir, unos de ellos es volver a Canadá, donde sueña con reencontrarse con su gente y pasar sus últimos años de vida junto a sus seres queridos.

“Como escritora mi sueño es terminar con tres novelas que estoy escribiendo,  el día que yo no pueda escribir más, me muero. Todos los días escribo, si dejo de escribir por un tiempo es como si me intoxicara, como si me faltara el aire puro. La literatura para mí es como respirar”, afirmó la artista.

Y agregó: “La literatura es la única forma de hacer una raja en el cielo raso, es la única manera de salir de la cotidianidad, de la realidad que intentan imponernos. La literatura nos da la posibilidad construir mundos distintos, que salen de esta realidad prefabricada”.

Mercedes Fernández espera que sus libros la mantengan viva cuando ya no esté físicamente en este mundo, que sea el lector quien la reviva al leer sus obras: “Me gustaría que cuando muera y alguien lea mis libros, al leerme esté menos muerta”, concluyó.

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