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La importancia del conductor defensivo para prevenir accidentes


La actitud de “conductor defensivo” implica que, con simples técnicas, quien conduce un vehículo pueda adelantarse a la conducta de otros y prevenir accidentes.

En ese sentido, la Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial, dependiente de la Secretaría de Servicios Públicos de Mendoza, presenta una serie de recomendaciones a tener en cuenta para ser un conductor defensivo. Se deben conjugar dos puntos primordiales: aptitud y actitud.

Las aptitudes son aquellas que demuestra el conductor por su habilidad, precisión en las maniobras y rápidos reflejos. Las actitudes se relacionan con la forma de comportarse, es decir, cómo la persona decide ser en el tránsito, identificarse con la seguridad o con el riesgo permanente.

Hay conductores que a pesar de tener aptitudes privilegiadas (gran habilidad en el manejo), por el exceso de confianza subestiman el peligro y se convierten en automovilistas riesgosos.

La técnica del manejo defensivo, aunque es más amplia, se puede resumir en tres puntos fundamentales, según teorías adoptadas a nivel nacional, por ejemplo, por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial de la Argentina (Cesvi), como otros organismos nacionales e internacionales.

  • Explorar los potenciales peligros que le puede ofrecer el tránsito en los próximos instantes, es decir, no dejarse sorprender por situaciones que eran previsibles.
  • Planear cuál sería la maniobra evasiva (frenar, cambiar de carril, etc.) en el caso de que el peligro percibido se concrete.
  • Actuar correctamente y a tiempo.

Si cada conductor actuara razonablemente, no de forma instintiva, como la mayoría lo hace, el tránsito sería más ordenado, existiría menos impaciencia y agresión en las calles y consecuentemente menos víctimas en accidentes de tránsito.