06 de julio, 20 horas. Coronavirus: Comunicado del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes

El Ecoparque recupera el pinar del Cerro de la Gloria


Se trata de un área de gran valor patrimonial en el Cerro de la Gloria. Según los documentos, se calcula que el pinar fue plantado desde 1909. La recuperación es parte de las obras para la  puesta en valor del paseo.

Luego de intensos trabajos de limpieza de material excesivo de pinocha que se había acumulado a lo largo de los años, se recuperó y reconstruyó la estructura original de acequias y canaletas para poder redirigir el agua hacia el bosque. El pinar centenario se encontraba en muy malas condiciones al comenzar la reconversión del Ecoparque debido a que el predio, durante años, no tuvo el mantenimiento y el riego necesario.

La directora del Ecoparque, Mariana Caram, brindó detalles de los trabajos que se vienen realizando para recuperar este bosque de alto valor patrimonial por sus características ambientales, paisajísticas, históricas y testimoniales.  “Gracias a las intensas labores de reconstrucción y restauración que venimos realizando, tenemos a pleno funcionamiento los tres sistemas de riego: por aspersores, por manto y por goteo”, dijo.

La funcionaria agregó que después de la tarea que realizó el equipo, “removiendo más de 25 carros de exceso de pinocha y dejando la capa necesaria de este material orgánico indispensable para el bosque, hoy las raíces de los pinos pueden recibir un caudal de agua que hace muchos años que no llegaba”

Otra de las obras importantes realizadas en esa área fue la recuperación de una antigua cañería habilitada ahora para su uso como sistema antiincendio y que tiene una alta efectividad en ese lugar.

Orlando Picón, trabajador del equipo encargado de la recuperación del pinar y empleado del Ecoparque, comentó sobre el gran cambio que se está viviendo actualmente en ese predio. “Poco a poco comienza a acumularse la humedad que hace muchos años no llegaba a estos árboles. No solamente se puede apreciar en el vívido verde del pinar sino en los nuevos brotes y en los hongos que de a poco van creciendo y que hacía tiempo que ya no se veían en sus troncos”.

La historia del pinar centenario

Ana Castro, en su libro El Parque General San Martín. Sus primeros cincuenta años, publicado en 1996, relata que hacia el Centenario de la Revolución de Mayo, el Parque del Oeste era cada vez más valorado por la sociedad mendocina y desde los gobiernos se tomaron medidas para consolidarlo y ampliarlo con nuevas obras. Se extiende y prosiguen las obras en el Parque según la Ley Provincial 474/1909, junto a otras obras públicas en general.

La necesidad de prevenir aluviones e inundaciones en la ciudad promueve la solución de formación de bosques en los terrenos al oeste del Parque Generral San Martín para que las aguas deriven suavemente y pierdan su volumen y fuerza torrencial. Por esto en la ley se decidió expropiar los terrenos al oeste con destino a la plantación de árboles.

Con esta expropiación, el parque superó los límites del plano de Thays e incorporó a su área el Cerro de la Gloria y terrenos aledaños. La plantación que se realizó en la zona es la que los documentos denominan “Bosque del Oeste”. La Dirección de Industrias adquiere 103.700 forestales, entre cipreses, pinos, eucaliptus y acacias con destino a esa zona. A fines de 1909, hay 76 personas trabajando en la plantación del cerro.

La María Cecilia Álvarez, asesora y arquitecta del Ecoparque, destacó: “De estos documentos se desprende que la plantación del pinar se realizó desde  1909 en adelante. Ya hacia fines de la década de 1930 habían crecido los ejemplares conformando un hermoso bosque de coníferas originario de las Islas Canarias y cuyo nombre científico es Pinus canariensis”.

El éxito de la forestación fue  uno de los motivos principales por los cuales Ramos Correas eligió este sitio para el emplazamiento del Parque Zoológico, como expresa en su “Plan de conservación, terminación y mejoramiento del Parque General San Martín”: “Se han recorrido animosamente todos los sectores forestales y serranos y, naturalmente, franqueado los caminos y laderas del Cerro de la Gloria. Sucede que el paseante que ha llegado a visitar el monumento (…) regresa a la ciudad con la impresión de la magnífica obra evocativa de Ferrari, la visión de la montaña, el panorama de la Ciudad y sus alrededores, pero con una vaga idea del Cerro, porque desde el vehículo y caminos que ha recorrido, no ha podido ver la parte más interesante que está dentro de la zona Este, hermosamente arbolada, a la que sólo se puede llegar a pie y con dificultades.

“Los hermosos bosques de coníferas, con el aroma característicos de los pinares, su fresca sombra, el espectáculo panorámico que se descubre a través del follaje, el rumor del agua de las acequias, todo ello contribuye a hacer de este lugar, por sus características y ubicación, un sitio ideal de belleza y único en la provincia…”.