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La Filarmónica de Mendoza se presentará en el Independencia


El 3 de noviembre, desde las 21.30, el director venezolano César Iván Lara y el músico mendocino Abel Manzotti se presentarán junto a la orquesta provincial.

Las entradas pueden adquirirse en la boletería del Teatro Independencia, de martes a sábados, de 18 a 21, con un valor general de $150, mientras que para jubilados y estudiantes la entrada será gratuita. También pueden adquirirse en internet a través de www.entradaweb.com.

Las piezas musicales que se escucharán son Tuba, un concierto original del compositor británico de Ralph Vaughan Williams, que data de 1954. La composición musical Soirées Musicales Op. 9, una creación del director y pianista británico Benjamin Britten. Y, por último, Variations on an Original Theme, una serie de catorce variaciones musicales creadas por el compositor inglés Edward Elgar, en 1899.

En esta ocasión, el director musical será el maestro César Iván Lara, una de las figuras de la dirección orquestal más importantes del medio musical venezolano. Recibió en 2013 la designación como director asociado de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, nombramiento otorgado por su larga trayectoria frente a las mejores agrupaciones sinfónicas del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.

En el exterior dirigió orquestas en Colombia, Nicaragua, Ecuador, México, Perú, Corea del Sur y Estados Unidos. Como pedagogo, fue profesor invitado de la Cátedra de Dirección Instrumental en la Facultad Experimental de Artes de la Universidad del Zulia.

El solista invitado será el mendocino Abel Manzotti, músico especializado en trombón y tuba.

Nació en Mendoza en 1985, comenzó a tocar la tuba a los 14 años, en la banda infanto-juvenil de exploradores de Don Bosco y unos años después se unió a la banda juvenil de la DINAF, donde aprendió sus primeros pasos en la práctica y teoría musical, con el maestro Roberto Ritman. Comenzó sus estudios universitarios a los 21 años y culminó las carreras de Licenciatura en tuba en el año 2015 y Licenciatura en trombón bajo, en 2016, en la Escuela de Música de la Facultad de Artes y Diseños de la Universidad Nacional de Cuyo, en la cátedra del profesor Juan Carlos Caballero.

Se capacita constantemente con grandes maestros tubistas de nivel internacional, como Walter Hilgers (Alemania), Jeff Parker (EEUU), Patricio Cosentino (argentino radicado en Alemania), Vasile Babusceac (Rusia). Ha participado activamente de distintos cursos, seminarios y festivales de instrumentos de bronces, como Isla Verde Bronces y Trombonanza, en varias oportunidades. Desde 2013 participa reiteradas veces como contratado en la Orquesta Filarmónica de Mendoza y en la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Cuyo. Forma parte de la planta estable de la Orquesta Filarmónica de Mendoza desde 2015 como tuba principal.

Reseña de la obra a estrenar

La curiosidad de esta obra se halla en que, hasta este compositor, a nadie se le había ocurrido antes dedicar una obra concertante a la tuba. Para instrumentos de cuerda y madera hay gran variedad; de trompeta y trompa hay obras muy estimables, Haydn, Mozart y Strauss, sin ir más lejos. Pero cuesta imaginar a la reina del metal grave en un papel protagonista. No obstante, es necesario reconocer que Vaughan Williams consigue una obra que suena muy bien, cuanto menos, y además, muestra un alto grado de exigencia para el intérprete.

Ralph Vaughan Williams escribió su Concierto para tuba en fa menor en 1954. Su destinatario era Philip Catelinet, tuba solista de la London Symphony Orchestra, quien la estrenó el 13 de junio de ese mismo año, bajo la batuta de Sir John Barbirolli.

Originalmente, esta obra se consideró una excentricidad por parte del compositor inglés, pero pronto se convirtió en una de sus composiciones más populares, así como en una de las obras esenciales de todo el repertorio profesional para tuba. Actuando como soporte de la armonía en los bajos, la tuba es el instrumento de viento más grave de la familia de los metales. Afinada en si bemol, sustituye a los antiguos oficleido y bombardón en el conjunto sinfónico. En las bandas suele sustituirse por el fliscorno bajo en si bemol (Euphonium), más fácil de transportar en un desfile. Existe una tuba baja en fa, que se puede convertir a si bemol mediante una llave especial.

Su sonoridad está más cercana a la trompeta, pero suele usarse como bajo del subgrupo de los trombones en la orquesta. Su timbre es oscuro y su sonido retumba. Tiene un espectro agudo más amplio que otros instrumentos de metal de tesitura baja, aunque lo más característico es su pesado y lento sonido. El sonido potente y la presencia de la tuba confina a este instrumento, por lo general único, a la última fila, junto a los metales y las percusiones, a la izquierda o a la derecha del director, es indistinto, pero siempre junto a los trombones.

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