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Más del 70% de los pasivos ambientales de Mendoza ya han sido remediados


Desde el año 2016 a la fecha la Dirección de Protección Ambiental de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial  ha controlado el  saneamiento de más del 70% de los pasivos ambientales en nuestra provincia, de lo que respecta a la actividad petrolera.

Desde el año 2016 se han realizado los monitoreos  ambientales de 10 áreas de Mendoza Norte y 8 áreas de Mendoza Sur, relevando pozos activos, inactivos y abandonados, cañerías e instalaciones de superficie, locaciones y caminos, y el avance del estado de saneamiento de pasivos.

La directora de Protección Ambiental, Miriam Skalany, declaró “Durante los 4 años de gestión se priorizaron aquellos pasivos que implicaban un riesgo ambiental mayor y se realizaron acciones que fueron fiscalizadas por la Fundación CRICYT como organismo auditor” y agregó: “Solo en  Mendoza Norte se inspeccionaron personalmente 2.135 pozos en distinta situación, elaborando, en cada caso los informes y recomendaciones pertinentes, además de verificar las remediaciones de los pasivos”.

La Funcionaria dio como casos emblemáticos a la remediación de la denominada Pileta 2VM y el tratamiento de los suelos del repositorio del Yacimiento de Los Cavados: “La remediación de la Pileta 2VM, situación ambiental que databa de más de tres décadas, implicó un  movimiento de más de 50.000 m3 de suelo empetrolado que fue retirado y tratado como residuo peligroso consiguiendo el saneamiento del lugar. En caso del repositorio del Yacimiento de Los Cavados se trataron los suelos del repositorio donde mediante la técnica de macroencapsulado se pavimentaron 18 km de ruta dando tratamiento a más de 40.000 m3 de suelo empetrolado.”

Skalany detalló que desde la Dirección de Protección Ambiental trabajamos día a día en la eficiencia y mejoras de los controles poniendo énfasis a la calidad de los mismos: “Debemos  destacar que con las normas ambientales que regulan la actividad petrolera, las evaluaciones de los informes de impacto ambiental que implican dictámenes técnicos e inspecciones por parte de organismos de Ciencia y Técnica y la Dirección de Protección Ambiental, además de las inspecciones y monitoreos que se realizan en forma cotidiana por parte de nuestra Dirección, el Departamento General de Irrigación y la Dirección de Hidrocarburos, la actividad está controlada desde el punto de vista ambiental.”

La Directora concluyó: “Actualmente estamos evitando la generación de pasivos ambientales. Un Ejemplo de ello es que se exige el sistema de locación seca (todo fluido de perforación se dispone en contenedores), se declaran la totalidad de los incidentes  que pudiesen producirse a fin de darles control a sus tratamientos y evitar la generación de pasivos, los estudios ambientales contemplan la evaluación de riesgo y medidas de mitigación, el cumplimiento de los mismos minimizan el impacto que la actividad puede producir”.

La historia de los pasivos ambientales en la actividad petrolera

Mendoza tiene una larga historia con el petróleo. Los historiadores nacionales siempre referencian la aparición del recurso para el país en 1907 en Comodoro Rivadavia, pero en realidad el primer hallazgo lo hizo el ingeniero Carlos Fader, en Cacheuta, unos 20 años antes, cerca de 1886. Desde entonces se comenzó a investigar y desarrollar la Cuenca Cuyana, que localiza en la zona norte y para 1891 había 30 pozos perforados en la base del Cerro Cacheuta.

En la Provincia hay dos cuencas sedimentarias que se encuentran en producción: la Cuyana, que abarca la zona centro y norte de la Provincia, y la Neuquina, al sur, en donde se presenta la formación Vaca Muerta.

En conjunto, estas cuencas están compuestas por 109 áreas petroleras, de las cuales 55 son de la cuenca Cuyana, encuentran en estado exploratorio y 54 en explotación. En estas últimas áreas se han identificado y analizado la información de 7.372 pozos, que fueron realizados en la provincia desde el comienzo de la explotación petrolera y que actualmente están operados por una decena de empresas. De este total de pozos, 5.300 corresponden a YPF. Existen en la Provincia más de 8.000 km de cañería para el transporte de petróleo; gas y agua distribuidos a lo largo y ancho de todo el territorio.

Desde el año 1932 la Provincia, a través de YPF comienza con los trabajos de exploración; para 1934 ya se perfora el pozo T1 en Tupungato dando comienzo a la actividad extractiva, para 1960 se descubren los primeros pozos en Malargüe.

Como consecuencia de la actividad y sin regulación en materia ambiental se generan pasivos ambientales, definiendo como tal  a un sitio contaminado por la liberación de materiales, residuos extraños o aleatorios, que no fueron remediados oportunamente y siguen causando efectos negativos al ambiente, los pasivos pueden incluir cañerías en desuso; instalaciones; suelos y cauces con restos de hidrocarburos, Ex piletas de perforación, entre otros.

La Conferencia de Estocolmo de 1972 centró la atención internacional en temas medioambientales, especialmente los relacionados con la degradación ambiental

En la Cumbre para la Tierra de 1992 se reconoció internacionalmente  la relación entre  la protección del medio ambiente y la administración de los recursos naturales.

Con la reforma constitucional de 1994 nuestro país incorporó herramientas jurídicas fundamentales para garantizar la protección del medio ambiente, así como el desarrollo sustentable dando pie a la promulgación de leyes en lo referente a Derecho Ambiental

La provincia, mediante el Decreto 437/93 Evaluación ambiental de la industria petrolera” reglamenta la Ley Nº 961 de Preservación del Medio Ambiente para la actividad petrolera.

A partir de esos años, la autoridad en materia ambiental, tuvo sus primeras herramientas legales para poder realizar los controles previos al inicio que fijan la metodología de trabajo a fin de preservar el ambiente y se dio comienzo al relevamiento de los pasivos ambientales generados por la actividad petrolera.

Se comenzó a realizar monitoreos ambientales de las distintas áreas petroleras y detectando, como resultado, los pasivos ambientales que se había  producidos por más de 50 años de actividad petrolera.

Las buenas prácticas de aquella época utilizaban conceptos que son impensables actualmente: se permitían las llamadas “piletas ecológicas”, piletas a suelo natural colindante a un pozo donde se depositaban todos los residuos de la perforación para que se infiltre y luego se tapaban, fosas de quema a suelo natural donde se incineraban los residuos o era práctica habitual el riego de caminos internos con agua de purga (agua de formación).

En el año 2008 mediante el decreto 170/07 se le exigió a todas las empresas petroleras que operaran áreas dentro del territorio provincial presentar un informe ambiental donde debían reflejar la situación de los activos como de los pasivos ambientales del Yacimiento.

Para el año 2011, a partir de la renegociación de los plazos de  concesión se  exigió la Declaración Jurada de la totalidad de los pasivos ambientales y un plan de remediación que debía finalizar para el vencimiento del periodo original de concesión, plazos que vencieron entre los años 2015 a 2017.

Del control realizado sobre los procesos de saneamiento se pudo comprobar que las empresas SINOPEC, EL TREBOL, PCR y CHAÑARES concluyeron en 2017  la remediación de los pasivos declarados dando cumplimiento a las exigencias establecidas.

El caso de la empresa YPF el proceso fue distinto ya que los pasivos declarados inicialmente no coincidían con los relevamientos en campo y al 2017 solo habían remediado el 20 % de los pasivos. Finalmente en el 2018 se consignaron los pasivos existentes que ascendían a 447 situaciones ambientales desde ex piletas que no habían sido saneadas a instalaciones o cañerías en desuso, aprobándose un nuevo plan de remediación que concluirá en el 2022. A la fecha se han remediado y liberado más de 250 situaciones ambientales y están en proceso de remediación 100 más.

El saneamiento de los pasivos ambientales en la refinería (Complejo Industrial Lujan de Cuyo)
La puesta en marcha de la Refinería de Lujan de Cuyo data de 1940 y es actualmente la segunda en el país  en capacidad de destilación y recibe los hidrocarburos de las Cuecas Cuyana y Neuquina.

En 2003 la empresa inicia el proceso de detección de pasivos en la planta comprobándose la existencia de 36 sitios con indicios de contaminación que van desde la las ex piletas cloacales a suelos contaminados por enterramiento de catalizadores u otros residuos que se generaron a lo largo de más de 50 años de actividad sin normas ambientales de control. La empresa presentó un análisis de riesgo de cada situación que fue auditada por la UNCuyo. En el 2010 se aprobaron los planes de remediación presentados.

En esas fechas se detectaron dos puntos con potencial de contaminación de acuíferos debido a perdidas en la Zona de Manifold de Poliducto y en la Zona de Tanques de remediación que debieron ser aprobadas y supervisadas por el Departamento General de Irrigación, la autoridad competente en materia hídrica.

A partir del 2016 se realizan inspecciones mensuales para analizar los avances de los procesos de remediación considerando un avance del 65 % en lo referido a: Retiro de Asbesto; Fosas de Catalizadores agotados, Suelos con carbón de la ex planta de Coque y Playa de Tanques.

En lo referido al tratamiento de los acuíferos afectados por Hidrocarburos y MTBE (Metil Terbutil Eter usado antiguamente como antidetonante para aumentar el octanaje de las naftas), se construyó en las inmediaciones de la refinería una planta de tratamiento de agua para devolver la aptitud de la misma para riego. Para ello se realizaron perforaciones donde se extrae el agua que es bombeada y tratada en el Planta de Tratamiento FAMBEN SUR, cuya evaluación de impacto ambiental fue evaluada por la DPA.

La planta consiste en una serie de filtros que elimina los Hidrocarburos y contaminantes presentes dando como resultado agua apta para riego.

Se construyeron pozos de monitoreo que permite evaluar el avance de la operación por parte del Departamento General de Irrigación. Se puede concluir que a la fecha se paralizo el avance de la pluma con contaminantes por lo que la situación se encuentra controlada y los superficiarios reciben agua apta para riego.

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