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Miles de personas disfrutaron de Jazz en el Lago


Nueve bandas deslumbraron con un recorrido a través de “diferentes maneras” de hacer jazz en la isla del Parque General San Martín. El público disfrutó de la interpretación de lo más tradicional y lo moderno del género, pasando por fusiones con la música latinoamericana.

Jazz en el Lago es un festival tradicional de la agenda Verano-Vendimia, organizado por la Secretaría de Cultura a través de la Dirección de Actividades Artísticas. Tiene como objetivo promover, promocionar y fomentar las intervenciones de artistas mendocinos e invitados especiales, cuyo repertorio incluye temas del universo del jazz tradicional o nuevas composiciones, en versiones propias.

A las 18.30 del domingo, la agrupación Funkoide, integrada por Federico Tula Ruiz, en guitarra; Germán Sartori, en piano; Carlos Frites, en guitarra y Gabriel Dell’Innocenti, en batería, fue la encargada de dar el puntapié inicial de lo que prometía ser una jornada que quedará para el recuerdo.

De a poco, la isla, las playas serranas y los alrededores se iban poblando de un público ávido del mejor jazz.

Luego fue el turno de Impromptu Quartet, banda liderada por Rubén Martínez, en guitarra, arreglos y dirección y con José Luis López Moran, en piano y arreglos; Emanuel Romero, en batería y arreglos y Fabio Vázquez, en bajo y arreglos.

Con casi 30 años de trayectoria, luego llegó el turno de lo más tradicional del género, con la West Jazz Band, formada por Adriana Figueroa, Marcos Cobos, Gabriel Kemelmajer, Leandro Riolobo, Bruno Riolobo, Omar Arancibia y Patricia Fredes.

Paso poco tiempo para que llegara la fusión con grandes sonidos latinoamericanos. Tango, candombe y folclore fueron sólo algunos de los ritmos mixturados por Sebastián Kusselman Trío, encabezado por el mismo Kusselman, que estuvo acompañado por Hugo Larrañaga y Marcelo Narváez.

La primera banda invitada no se hizo esperar y sorprendió. Los Caravana, integrada por dos músicos mendocinos y dos porteños, todos radicados en Buenos Aires, ofreció un poderoso espectáculo de jazz gitano, de la mano de Pablo Hopenhayn, en violín; las guitarras de Yago Agüero y Martín Batmalle, y Benjamín Groisman, en contrabajo.

Manhattan Jazz Vocal & Cobo’s Jazz Quartet fueron los encargados de transportar al público al corazón de Nueva York. El reconocido Fernando Ballesteros le puso voz al set dirigido por Marcos Cobos, quien también interpretó la trompeta; el piano de Enrique Nomberto; Jorge Aguerre, en bajo, y Freddy Nogeira, en percusión. La ovación no se hizo esperar con un gran cierre, en el que interpretaron una versión del clásico Cuando los ángeles vienen marchando.

La poderosa voz de Mariana Troncoso anunció la llegada de Les Fous. La banda de gipsy jazz integrada, además, por Bruno Riolobo, Leandro Riolobo y Gabriel Marquet terminó de calentar el ambiente para recibir a las dos agrupaciones invitadas, que serían las encargadas de cerrar una jornada a la que no le faltó nada. La medianoche ya era inminente.

El esperado baterista neoyorquino Phil Maturano impactó a locales y turista con su formación de trío, integrada por Alejandro Demogli, en guitarra; Mauricio Dawid, en bajo, y el percusionista de ascendencia argentina. Uno de los elementos destacados de este concierto fue la incorporación de Dawid, quien se sumó a último momento, debido a la partida del bajista original del trío, Arturo Puertas, quien debió regresar a Buenos Aires por compromisos previamente asumidos.

El broche de oro lo puso el Sergio Verdinelli Trío. Integrado por Verdinelli, Ernesto Jodos y Mauricio Dawid, ofreció un espectáculo en el que no faltaron la típica improvisación jazzera y las fusiones que remiten a ritmos del mundo. El músico de Andrés Calamaro, quien supo tocar con Spinetta, Illia Kuriaki y grandes referentes del jazz, expresó su emoción por cerrar uno de los festivales más importante de la región dedicados al género.

Ya en las primeras horas de la madrugada, el público se fue más que satisfecho por tanto jazz del bueno.