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Museo Fader: se llamó a licitación la segunda etapa de la restauración


El domingo pasado se hizo público el llamado para la licitación de la segunda etapa de la restauración y puesta en valor del Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú-Casa de Fader.

El Gobierno de la provincia lleva adelante un importante trabajo para reabrir el Museo Fader, el espacio más importante de la provincia dedicado a las artes plásticas. El museo se encuentra cerrado al público desde fines de 2012, por el deterioro edilicio.

La primera etapa de la restauración consistió en tareas de consolidación del histórico edificio, que incluyen el recalce de muros, mediante la construcción de submuración bajo cimientos hasta alcanzar suelo granular; la reparación de todas las fisuras y grietas, mediante relleno adecuado; la vinculación en distintos niveles de los muros de mampostería mediante perfiles; el refuerzo del muro de fachada; torreones y cubierta de losa de bovedillas y la construcción de cubierta para modificación de desagües pluviales.

La segunda etapa, que cuenta con un presupuesto oficial de $57.881.565, permitirá que se reabra este espacio fundamental para la cultura mendocina.

Una institución con historia

El 31 de mayo de 1927, por Decreto 423, el gobierno de Alejandro Orfila creó el Museo Provincial de Bellas Artes, que se constituyó en institución modelo y sustento para la conformación y afianzamiento del espacio artístico de Mendoza. Nació como “un centro de atracción popular y universal en materia de arte, reuniendo a la vez en él obras regionales, americanas y extranjeras, antiguas y modernas”.

Se ubicaba en el Parque General San Martín y se inscribió en un contexto museográfico que, en su época, apeló a modernas concepciones de museo, con influencia de la pedagogía norteamericana y con una definida función social.

La sede actual tiene su origen en el año 1889, cuando comenzó su construcción como vivienda y finalizó en 1892. Después, Emiliano Guiñazú compró la propiedad de más de 120 hectáreas, ubicada en Mayor Drummond, con una casona de tipología rural, que él mismo modificó, otorgándole un aspecto más residencial, acorde a las utilizadas por las familias burguesas de la época. Se incorporaron las actuales carpinterías, se adquirieron las columnas metálicas de la galería, se decoraron los muros de los locales interiores con símil de diversos materiales y motivos ornamentales, se construyó la sala de la pileta interior con mosaicos venecianos y la reja del cierre frontal.

Fernando Fader pintó los murales, mientras habitó la casona, entre 1907 y 1914, ya que contrajo matrimonio con Adela Guiñazú, hija de Emiliano. En 1940, Narcisa Araujo, viuda de Emiliano Guiñazú, donó la antigua casona a la Provincia, con el propósito de convertirla en Museo. La casona perteneciente a la familia Guiñazú tenía la tipología propia de la burguesía de la época, con características de casona suburbana.

El 15 de abril de 1945, se creó el Museo Provincial de Bellas Artes Emiliano Guiñazú y se inauguró en 1951, en ese edificio. El nuevo museo sigue las ideas museográficas del Profesor Julio Suárez Marzal, reconocido pintor y primer director, que llevó a cabo el proyecto de remodelación de la casa original y su entorno. Uno de sus mayores aportes fue la creación del “museo jardín”, con la incorporación del verde en los recorridos museográficos, a través de un trazado del jardín al estilo francés, que incorporaba salas de exposición al aire libre. Esta renovación incorporó el concepto de museo parque y de museo didáctico.